miércoles, 6 de abril de 2016

fuck fuck you!

Cuando me coloqué inmediatamente delante del ángel, sucumbí al placer de mis ojos. Me dejé caer con las palmas hacia arriba para no ocupar mas que los músculos necesarios para mantener la vista en dirección a su luz, a su hermosura, a la blancura de su rara pureza.
Enamorado de sus ojos pensé en abrazarle, pero su mueca se clavó en mis brazos sucios de espinas, y cortes , y moretones del terco camino que odiaba los encuentros.
Me corté los brazos uno a uno, para que algo de mi brotara. Así fuera sangre. Algo hermoso. Así fuera sangre. Algo brillara de mi. Así fuera sangre.
Así... ¡fuera sangre! Y la sangre salió.
Y me puse de pie sin dejar de mirar sus ojos verdes, sus pechos rosa, su ausencia de alas típica de quien no las necesita para flotar en los sueños, su corona dorada cayendo de viento sobre los hombros... si era una mujer. Un ángel: ¿qué mas da?
Caminé hacia el ángel-mujer pero me estaqueó la mirada en los pies. El barro no se quita caminando, ni escalando a los cielos. Me avergoncé de mi tierra. Y me corté mis pies pues era mas rápido que quitarme las botas con tan largos cordones.
Y para que brillara algo de mi, brillaron los pies por su ausencia. Y para que algo bueno brotara de mi, brotó dolor.
Y ya sin pies y sin manos inmundos comencé a arrastrarme hacia la virgen. ¿Una virgen o un ángel? Da igual. Son seres que rara vez se dejan ver desde sus brillos seductores.
Me arrastré delante de la mujer para verla mas de cerca y quizá besar su sombra.
¿Recuerdan que fue en ese momento que su repugnancia me machacó los labios? Creo haberlo mencionado ya... pero como sea: mis labios merecían el asco por haber besado tantas rocas y abierto las puertas a tanta carroña.
Golpeé mi boca contra una roca, me la despedacé de amor ante la luz de esa .. buena.. esa mujer. No era un ángel, nah. Una hermosa mujer.
Y no tuve fuerzas para arrastrarme: pero como aún podía verla yo también le clavé algo: le clavé mis ojos.
Y en ese entonces, viendo mis muñones, mis heridas frescas, mis trozos de carne tirados y recién arrancados... la muy puta voló a donde pudiera sentirse segura.
Los ojos .,..estos ojos aún los soporto. No tengo dedos para arrancármelos.

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